1. Europa necesita un giro hacia la izquierda
Durante la última década hemos sufrido una Europa gobernada por las fuerzas conservadoras que han continuado con el proceso desregularizador y neoliberal iniciado con la Premier Margaret Thatcher al que le han añadido la revolución neoconservadora proviniente de la América profunda y que bebe del miedo y la ignorancia. Políticos como Silvio Berlusconi, Lech Kaczynski o José María Aznar han realizado unas políticas perjudiciales para el bienestar económico y social de sus respectivos países:
1-favorecer la creación de burbujas especulativas con bienes de primera necesidad en las que se ha basado todo un crecimiento económico fictício que, además, ha hipotecado el futuro de toda una generación (caso de la vivienda),
2-no subir los salarios mínimos pese a subir el coste de vida,
3-favorecer a la privatización los servicios públicos (como la sanidad y la educación) y
4-utilizar el miedo y la ignorancia para mantener el poder, tapar las consecuencias económicas y sociales del neoliberalismo y dar argumentos para reforzar un neoconservadurismo que pretende acabar con todas las conquistas sociales y morales de toda la segunda mitad del siglo XX en Europa (terrorismo, inmigración, ciencia, reformas sociales e institucionales).
Por todos estos motivos, descarto cualquier posibilidad de votar a ningún partido miembro o afín al Partido Popular Europeo, la Unión por la Europa de las Naciones o Independencia y Democracia (en clave española: ni el Partido Popular ni a Coalición por Europa).
2. Los grandes partidos de la izquierda europea llevan mucho tiempo perdidos
Los partidos tradicionales de izquierdas se encuentran desde hace años en una situación de falta de liderazgo, ideas y proyectos. Han basado muchas de sus actuaciones en combatir al neoconservadurismo pero han cedido claramente en los temas económicos e institucionales, siendo cómplices por tanto de la situación actual de Europa. Son partidos que, generalmente, se han dejado acomplejar por la derecha y no han sabido desar

rollar adecuadamente su papel de contrapeso. Han perdido el norte y aún no lo han encontrado, pese a estar empezando a buscarlo. El resultado de todo esto es la debacle del Partido Socialdemócrata Alemán, la catástrofe permanente del Partido Socialista Francés, el fracaso colosal del Partido Demócrata italiano, el hundimiento de los Socialdemócratas holandeses o el desgaste del Partido Socialdemócrata Austríaco. Si a todo esto sumamos que el Partido Socialista Europeo ha sido incapaz de designar a un candidato para la Presidencia de la Comisión Europea porque los líderes socialistas que se encuentran en los gobiernos estatales prefieren la reelección del conservador Durao Barroso y que en diversas votaciones importantes en el Parlamento Europeo los socialistas de algunos de los estados en los que gobiernan se han separado del Grupo Socialista y se han alineado con las formaciones conservadoras [por ejemplo, en la normativa de retorno de inmigrantes o en la ley de las 65 horas semanales] llego a la conclusión de que, en esta convocatoria, los partidos miembros del Partido Socialista Europeo no se han ganado mi confianza de cara a la próxima legislatura (en clave española: Partido Socialista Obrero Español/Partit dels Socialistes de Catalunya).
3. En conclusión: ya sólo quedan los partidos de la izquierda alternativa
Una vez descartadas todas las candidaturas de los partidos de la derecha y de los partidos considerados como socialdemócratas, tan sólo quedan las candidaturas postcomunistas y ecologistas, así como las extraparlamentarias. Las candidaturas de la izquierda alternativa extraparlamentaria quedan descartadas para mí puesto que suelen lanzar propuestas radicales mal enfocadas y exageradas que están basadas en ideas que ya se han realizado y han fracasado y que lo único que hacen es dividir a la izquierda alternativa y alentar la "cruzada" de la derecha. Además, votar a estos pequeños partidos políticos supone votar a una candidatura sabiendo que tu voto no va a servir para elegir a ningún eurodiputado, con lo cual otros partidos de la izquierda alternativa dejan de ganar un voto, lo que pone en peligro su representación parlamentaria y fomenta un bipartidismo liderado por los conservadores (la izquierda alternativa parlamentaria pierde peso y los socialdemócratas pierden aliados que presionan por la izquierda).
4. ¿Ecologistas o post-comunistas?
Ambos, pues en el Estado español, Iniciativa per Catalunya Verds se presenta la coalición La Izquierda junto a Izquerda Unida e Izquierda Republicana. Llego a la conclusión de que mi voto en junio irá para La Izquierda.
Y ahora añadamos los factores de la política nacional...
Una vez he reflexionado sobre los pros y los contras de las diversas candidaturas en clave ideológica y europea, no está de más valorar también cómo anda la política local [en este caso, la actualidad española y catalana]:
La opción del Partido Popular sigue estando desestimada porque, además de todo lo que han hecho los partidos conservadores en el resto de Europa, el PP ha destacado por su oposición ruda y destructiva iniciada en cuanto perdió el poder, por haberse opuesto o dificultado todos los avances sociales conseguidos en la España de Zapatero (matrimonio homosexual, ley de dependencia, ley de la memoria histórica, ley contra la violencia de género, etc.) así como por fomentar la catalanofobia y enfrentar territorios con fines electorales. A todo esto se le ha de añadir la trama de corrupción que está involucrando a altos cargos del partido (el presidente del País Valencià, miembros del gobierno valenciano y madrileño, alcaldes, diputados...) y el hecho de que su número uno vuelve a ser Mayor Oreja, alguien quien declinó condenar el franquismo porque muchas familias vivian plácidamente y que se enorgullece de que su bisabuelo prohibiese hablar vasco en su casa.
La opción del Partido Socialista Obrero Español sigue sin convencer por la linea política poco adecuada que el partido ha tomado desde finales de la anterior legislatura, cediendo ante el Partido Popular. Tampoco las medidas anticrisis adoptadas por el gobierno me parecen adecuadas y, pese a ser un partido que siempre ha dicho estar por el cambio de modelo económico, ha estado 5 años en el poder y aún no ha tomado partido en este asunto con claridad. Para acabar, existe el agravio de que Zapatero ha prometido varias cosas a los catalanes (y al resto de los españoles) y no las ha cumplido, como que apoyará el Estatut que venga del Parlament [lo recortó y además mató políticamente a su impulsor] o la financiación autonómica [tema sobre el que aún no hay ningún acuerdo, pese a que según el Estatut, que es ley, tenía que estar firmada para el verano pasado] . Pese a todo esto, tengo mucho aprecio y simpatía hacia López Aguilar (número uno de la lista socialista) ya que ha sido uno de los hombres del Primer Gobierno Zapatero, aquel que aún no temía a la derecha y que legalizó el matrimonio gay, retiró las tropas de Irak y no se dejaba impresionar por los Estados Unidos.
La opción de Convergència i Unió también se enturbia des de un principio por dos motivos: (1) los diputados de Convergència se integrarían en el grupo liberal (aceptable) pero los diputados de Unió formarían parte del grupo popular (al lado de los de Rajoy y Berlusconi) (2) CiU acude a esta convocatoria, de nuevo, con el PNV, partido que hasta las elecciones vascas ha sido el principal aliado de Zapatero y ha evitado que prosperasen las iniciativas de los grupos catalanes en el Congreso de los Diputados contra el gobierno con motivo del incumplimiento de pactos y promesas con los catalanes, todo a cambio de más ventajas para los vascos y el incumplimiento de lo ya pactado y sin consecuencias para los catalanes. Encima, ha de tenerse en cuenta que las políticas propuestas por CiU se acercan a los postulados neoliberales, aunque la radicalidad del PP lo esconda habitualmente.
Unión Progreso y Democracia tampoco me parece una opción interesante porque parece ser una formación que sólo tiene un punto en su programa: la lucha contra el terrorismo y la lucha contra los nacionalistas no españoles. No creo que un partido con este ideario sea útil y lo único a lo que parece que contribuye es a augmentar el ego de su presidenta, Rosa Diez, y a luchar con el PP por ganarse el favor de la derecha española más postfranquista y pelearse con el PSOE por el voto de los yuppies que se creen de izquierdas cuando aún no han descubierto que son de derechas. Es un extraño proyecto que tiene un ideario medio escondido y del que no se sabe a que grupo parlamentario irían a parar sus diputados electos, cosa que no me inspira nada de confianza.
Esquerra Republicana de Catalunya (formando parte de Europa de los Pueblos-Los Verdes junto a partidos como Aralar o el BNG) puede ser una candidatura interesante, pero considero que basan demasiado sus proyecto para Europa en conseguir el derecho de autodeterminación de Catalunya y que en el Parlamento Europeo se pueda hablar en catalán. Son dos cosas no demasiado importantes para mí en unas elecciones europeas porque no son los únicos que defienden el catalán en Bruselas (Iniciativa también defiende que se pueda hablar en catalán en la cámara comunitaria) y porque la autodeterminación no se consigue en Europa, sino en Madrid: el escollo es la Constitución Española y no nada que venga de Bruselas, por tanto se ha de pelear en el Congreso de los Diputados y no en el Parlamento Europeo.
Izquierda Unida podría ser un partido interesante pero que actualmente no lo es por vivir desde hace tiempo un largo periodo de inestabilidad y luchas internas entre dos sectores con líneas ideológicas bastante diferentes: uno más ecosocialista, moderno, del siglo XXI y federalista (tipo Iniciativa a la española) y otro postcomunista, demasiado encallado en el pasado y con tics centralistas, que en la actualidad dirige la formación.
Iniciativa per Catalunya Verds es una buena opción porque parece ser en este momento una garantía de que un voto de izquierdas va a estar defendido por un diputado de izquierdas que no va a tener ningún inconveniente en apoyar a los demás partidos progresistas cuando realicen políticas de izquierdas y de progreso (como pasa en Catalunya y como pasaba en la mayor parte de la primera legislatura de Zapatero) pero que cuando la derecha los amedranta sabe cuando acabar con su apoyo y empezar a presionarlos para que vuelvan a las políticas de izquierdas. Además, Raül Romeva (el numero uno de Iniciativa) ya ha sido eurodiputado durante la pasada legislatura y ha demostrado ser un político trabajador, coherente y que se centra en asuntos como la igualdad de todos los ciudadanos (igualdad de la mujer, lucha contra la homofobia...), las políticas sostenibles o en la lucha por un mundo más justo e igualitario, más humano [hay que destacar que Raül Romeva ha sido el 7 eurodiputado con más trabajo hecho y el diputado español más activo en el Parlamento Europeo].
