lunes, 6 de febrero de 2006

¿Turquía en la UE? No, gracias

Hace décadas que Turquía solicitó convertirse en un estado miembro de la Unión Europea, pero de momento no lo ha conseguido, sin embargo, en el 2005 se avanzó sobre el tema, y parece ser que Turquía podría entrar en la "familia" hacia 2014 o 2015. Pero, ¿Se puede decir que Turquía es Europa? y aún más importante ¿Se puede aceptar a un país en la UE cuando sus ciudadanos no lo quieren?

Este tema es uno de los grandes temas de la historia: la entrada o no de Turquía en la Unión Europea. Ahora, con todo el conflicto que hay entre Europa y EEUU (occidente) con el mundo musulmán hace de este tema un asunto más espinoso y que levanta más pasiones, si cabe, que hace unos cuantos años.

En mi opinión, Turquía no forma parte de Europa ni cultural, ni política, ni geográficamente. Pues entonces, ¿cómo es posible que aspire a ser miembro de la UE?. Según los pro-Turcos, Turquía forma parte del continente europeo ("gracias" a un trozo de tierra que quedó de los tiempos del Imperio Otomano), por tanto, Turquía es europea, y al serlo tiene todo el derecho a formar parte de la Unión Europea. Pero yo pregunto ¿acaso España podría solicitar formar parte de la Unión Africana, y ser aceptada en ella, con el argumento de que España forma parte de África ("gracias" a las Canarias, Ceuta, Melilla y al Islote del Perejil)?, pues no, ¿verdad?

Respecto a la cultura y a la sociedad, se ve claramente que Turquía no forma parte de Europa (aunque los pro-Turcos digan que si, y pongan como ejemplo a Estambul). Es cierto muchas zonas de esa ciudad son comparable a París, Barcelona, Frankfurt o Milán, pero ¿acaso Turquía es sólo Estambul?, ¿Qué hay del Kurdistán, de las ciudades del interior (o de la misma costa)? esas zonas (me atrevería a decir que son más del 75% de Turquía sin temor a equivocarme) se parecen mucho más a Irán, Siria, Egipto o Jordania que a los pueblecitos europeos (veanse los pueblos castellanos, alpinos, toscanos, bávaros, escoceses...). Esas gentes, si les haces una encuesta, seguramente te responderán de manera muy diferente que si se la haces a un europeo (desde los polacos, muy conservadores hasta los españoles u holandeses, muy liberales), puesto que su realidad es muy diferente. Un ejemplo han sido las brutales protestas que se han vivido en ese país, y no en el interior, sino que en la mismisima ciudad de Estambul con motivo de las desafortunadas caricaturas de Mahoma de algunos diarios.

Este es otro motivo de peso, es la gran diferencia económica que hay entre Turquía y Europa (aunque los países del Este son muy pobres, no lo son tanto como Turquía), zonas como el Kurdistán necesitarían muchos millones de euros para equipararse con cualquier región de Europa Occidental. También está la circunstancia de que Turquía sería el segundo país más poblado de la UE (solamente superado por Alemania), y con muchas posibilidades de convertirse en el más poblado de aquí a pocas décadas, de esta manera, el núcleo de poder de Europa pasaría de ser París-Berlin-Londres-Roma-Madrid a ser Ankara-Berlin-Londres-Paris (Paris y Londres con suerte), dejando definitivamente de lado a Italia, España y Polonia.

Con todo esto, considero que lo mejor para Turquía y para Europa es que Turquía no entre en la Unión Europea, lo cual no impide que tengamos unas excelentes relaciones políticas y económicas. Creo que Turquía y Europa deben tener un área de libre comercio y de libre circulación de trabajadores, pero no mucho más.

domingo, 5 de febrero de 2006

Presupuestos de la Unión Europea

La UE, principal potencia económica del mundo, no tiene financiación propia, depende de las "donaciones" de sus Estado miembro, lo cual ni ayuda al avance del proyecto europeo, ni a la mejora de la economía.

Hace un par de meses, Europa no tenía presupuestos, y se temía que en la cumbre que se estaba celebrando no se llegase a un acuerdo. Casi dos meses después la situación es peor que si no hubiesen presupuestos: Europa tiene unos recursos muy limitados, que no permiten ni permitirán, durante más de 5 años, que actúe con fuerza para limar las diferencias entre el Este y el Oeste, pero tampoco para ayudar a los países sureños que no se han equiparado a la media de Europa Occidental (es el caso de Portugal y de algunas regiones de España e Italia, como Andalucía, Extremadura o el sur italiano).

Además estos presupuestos vienen con la polémica del Cheque Británico (que debería desaparecer) y del punto de vista estatal y no europeo de los presupuestos: en estados como España los dirigentes políticos decían que los españoles habíamos perdido nosecuantos millones de euros (la gracia es que recibiremos más de lo que pagamos, pero bueno). Para evitar estas situaciones, los estados deberían ceder la recaudación de algunos de sus impuestos a la Unión Europea, así como crear nuevos 100% europeos. De esta manera todos los ciudadanos europeos pagaríamos lo mismo y nos ahorraríamos algunas cumbres europeas (que, sinceramente, parecen más pulsos entre líderes que reuniones para mejorar la vida de los europeos). También la Comisión Europea debería asignar el dinero a los asuntos que crea oportunos, y no estar maniatada por los presidentes estatales que deciden a dónde irá hasta el último céntimo (desgraciadamente, la mayor parte de ellos va para la Política Agraria Común, pero bueno, eso merece un artículo entero).

Los estados del Este han sido los grandes perjudicados, pero también han sido los que no han evitado que se cometa tal acto de tacañería y avaricia por parte del Oeste. La perfecta y a su vez despreciable maniobra política del presidente del Reino Unido, Tony Blair, que quería aumentar su cheque y reducir los presupuestos, consistió en convocar la cumbre en diciembre (apenas unas semanas antes de la entrada en vigor de los nuevos presupuestos) y no en septiembre (con tiempo para acordar unos presupuestos mínimamente dignos). En la cumbre puso sobre la mesa una propuesta muy rácana, que luego la cambió por otra algo menos tacaña, como la cumbre duraba un par de días, si no se aceptaban sus presupuestos se tendría que esperar a otra cumbre algunos meses más tarde, así que el 1 de enero de 2006 los presupuestos no entrarían en vigor, porque no habrían, por tanto, Europa se quedaría sin inversiones durante algún tiempo más, lo cual perjudicaba grávemente al Este, provocó a que los presidentes del Este se vieran obligados a aceptar.

Una de las pocas cosas decentes que dijeron los representantes de la Europa próspera, la dijo el presidente luxemburgués (el país más rico de el mundo, por tanto, de Europa también) Jean-Claude Junker, y fue que sentía mucha vergüenza porque los presidentes occidentales no querían dar más dinero, y que en cambio los presidentes orientales estaban dispuestos a rebajar los presupuestos, pero ni así algunos presidentes (como mi "gran amigo" Tony Blair) se mostraban muy negociadores. Yo pienso como como Jean-Claude ¡QUÉ VERGÜENZA!