La crisis económica se está cebando muy especialmente con Grecia y el lobby anglosajón y antieuropeo lo está aprovechando al máximo. Primero, exageraron con la situación griega para dañar a Europa, después, extendieron las dudas y los ataques al resto de las economías más débiles, ya sea por estructura o por percepción (Portugal, Irlanda y España). Posteriormente, se explayaron con España porque de todas las economías dudosas es la única con el tamaño suficiente como para perjudicar gravemente a Europa. Pasadas algunas semanas, los ataques a España cesaron (parece que al final el rigor se impuso al ataque anglosajón) pero sin embargo nunca han dejado de acosar a Grecia y de actuar como sucios buitres carroñeros.
Es cierto que la situación griega es muy preocupante y que, históricamente, ha tenido problemas importantes que no la han permitido desarrollarse al mismo nivel que otros países del sur (mismo caso que Portugal y al contrario que España, que se ha convertido en líder regional). Sin embargo, la solución para Grecia no es el recorte drástico de las prestaciones sociales, de los salarios, de los impuestos o de todo a la vez. Grecia ya ha cambiado de gobierno, ya ha elaborado un plan de choque contra la crisis, pero Grecia no puede frenar el ataque premeditado del lobby anglosajón. Ante esta situación Grecia necesita más Europa y el apoyo sostenido de todas las instituciones. No podemos formular (como lo hace la Unión Social Cristiana de Baviera, Partido Popular Europeo) propuestas de expulsión de Grecia de la Unión Monetaria. Grecia es Europa y, a menos que los griegos así lo decidan, Grecia ha de continuar siendo Europa. Si abandonamos a Grecia tendremos un oscuro precedente que facilitará dejar tirado a Portugal, a España, a Italia... Y al final Europa no será nada. Frente a estas soluciones cainitas ha de darse un paso hacia delante e instaurar una Europa Unida, una Europa Federal, una Europa con gobierno y competencias, una Europa con política fiscal, una Europa que realmente proteja a los ciudadanos cuando éstos tienen problemas, que no los deje tirados en la cuneta a la primera de cambio. Salvar a Grecia es salvar Europa, y salvar Europa es salvarnos a nosotros mismos.