Anualmente, los estados miembros de la Unión Europea tienen un gasto militar de más de $ 250.000.000.000 (más del total de la riqueza generada anualmente en Portugal, Rumania o República Checa). Además, 2.000.000 de europeos forman parte de las fuerzas armadas de sus estados. Todos estos recursos destinados a la política militar de los estados de Europa no consigue que ninguno de los 27 estados miembros de la Unión Europea sea lo suficientemente fuerte como para defenderse individualmente de un ataque extranjero, tampoco son lo suficientemente potentes como para desplegarse de una forma rápida y certera en otro país en caso de necesidad y tampoco son de gran ayuda para los aliados. Además, muchos de los estados de la Unión han tenido históricamente como únicos enemigos a otros estados de la Unión y, por sus características (poco tamaño y población así como escaso valor estratégico), hacen que sea muy difícil que un país no europeo tuviese interés de atacarlo militarmente. Solucionados los problemas con sus antiguos enemigos europeos ¿Realmente tiene sentido mantener un ejército austríaco, eslovaco, luxemburgués, belga…?
Por estos motivos, una de las consecuencias de la construcción de una Europa federal que puede causar más recelo (la pérdida de los ejércitos de los estado-nación) resulta ser una consecuencia positiva y deseada, puesto que nos encontraríamos con un gran ejército europeo que consumiría menos recursos y conseguiría una mayor capacidad de acción y de reacción y tendría muchas más facilidades para desplegarse por el mundo en caso de necesidad. Además, un ejército europeo dotaría a Europa de más peso en la escena internacional y dotaría de armas a Europa para que la voluntad europea deje de estar subordinada constantemente a la estadounidense. Hay que añadir que el hecho de que los estados de Europa dejasen de tener ejércitos y pasaran a ser defendidos por un ejército único europeo sería la garantía definitiva del final del riesgo de guerras europeas venideras. En consecuencia, la extinción de los ejércitos de los estado-nación y la aparición de un ejército europeo que responda al gobierno de una hipotética Europa federal no supondría una cesión de independencia o de soberanía, si no todo lo contrario, porque un ejército único y fuerte y una Europa federal nos ayudaría a tener una voz independiente en el mundo y actuar en consecuencia con nuestros ideales y con nuestros intereses, y no con los dictámenes de los Estados Unidos y de la OTAN. Es decir, recuperar un poder y una independencia entregada al extranjero. Y además ahorrando. Otro motivo más para pedir con todas nuestras fuerzas una Europa federal.