domingo, 5 de febrero de 2006

Presupuestos de la Unión Europea

La UE, principal potencia económica del mundo, no tiene financiación propia, depende de las "donaciones" de sus Estado miembro, lo cual ni ayuda al avance del proyecto europeo, ni a la mejora de la economía.

Hace un par de meses, Europa no tenía presupuestos, y se temía que en la cumbre que se estaba celebrando no se llegase a un acuerdo. Casi dos meses después la situación es peor que si no hubiesen presupuestos: Europa tiene unos recursos muy limitados, que no permiten ni permitirán, durante más de 5 años, que actúe con fuerza para limar las diferencias entre el Este y el Oeste, pero tampoco para ayudar a los países sureños que no se han equiparado a la media de Europa Occidental (es el caso de Portugal y de algunas regiones de España e Italia, como Andalucía, Extremadura o el sur italiano).

Además estos presupuestos vienen con la polémica del Cheque Británico (que debería desaparecer) y del punto de vista estatal y no europeo de los presupuestos: en estados como España los dirigentes políticos decían que los españoles habíamos perdido nosecuantos millones de euros (la gracia es que recibiremos más de lo que pagamos, pero bueno). Para evitar estas situaciones, los estados deberían ceder la recaudación de algunos de sus impuestos a la Unión Europea, así como crear nuevos 100% europeos. De esta manera todos los ciudadanos europeos pagaríamos lo mismo y nos ahorraríamos algunas cumbres europeas (que, sinceramente, parecen más pulsos entre líderes que reuniones para mejorar la vida de los europeos). También la Comisión Europea debería asignar el dinero a los asuntos que crea oportunos, y no estar maniatada por los presidentes estatales que deciden a dónde irá hasta el último céntimo (desgraciadamente, la mayor parte de ellos va para la Política Agraria Común, pero bueno, eso merece un artículo entero).

Los estados del Este han sido los grandes perjudicados, pero también han sido los que no han evitado que se cometa tal acto de tacañería y avaricia por parte del Oeste. La perfecta y a su vez despreciable maniobra política del presidente del Reino Unido, Tony Blair, que quería aumentar su cheque y reducir los presupuestos, consistió en convocar la cumbre en diciembre (apenas unas semanas antes de la entrada en vigor de los nuevos presupuestos) y no en septiembre (con tiempo para acordar unos presupuestos mínimamente dignos). En la cumbre puso sobre la mesa una propuesta muy rácana, que luego la cambió por otra algo menos tacaña, como la cumbre duraba un par de días, si no se aceptaban sus presupuestos se tendría que esperar a otra cumbre algunos meses más tarde, así que el 1 de enero de 2006 los presupuestos no entrarían en vigor, porque no habrían, por tanto, Europa se quedaría sin inversiones durante algún tiempo más, lo cual perjudicaba grávemente al Este, provocó a que los presidentes del Este se vieran obligados a aceptar.

Una de las pocas cosas decentes que dijeron los representantes de la Europa próspera, la dijo el presidente luxemburgués (el país más rico de el mundo, por tanto, de Europa también) Jean-Claude Junker, y fue que sentía mucha vergüenza porque los presidentes occidentales no querían dar más dinero, y que en cambio los presidentes orientales estaban dispuestos a rebajar los presupuestos, pero ni así algunos presidentes (como mi "gran amigo" Tony Blair) se mostraban muy negociadores. Yo pienso como como Jean-Claude ¡QUÉ VERGÜENZA!

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