Se ve que la Comisión Europea va a proponer una reforma del sistema fiscal para hacer posible la aplicación del IVA reducido en la construcción, la hostelería y el servicio doméstico (entre otros sectores, cosa que según he oído actualmente ya pasa en España). Creo que esta medida no es nada necesaria, pues permitirá aumentar el márgen de beneficios de las empresas y empresarios de unos sectores donde el dinero negro es, si cabe, más abundante que en los demás ámbitos de nuestra economía. Esta gente (pongamos un ejemplo: un dueño de un bar) ha estado llenándose los bolsillos con dinero proviniente de cajas B durante los años de bonanza para que el Estado no le "robase" su dinero, pues ahora deben aguantarse y utilizar ese dinero B para mantenerse durante el ciclo bajista de la economía. Lo mismo sucede con las constructoras, que parece que nos quieren hacer creer que no hoy tienen para sobrevivir mientras hace un año tenían para ingresar millones en las cuentas de alcaldes corruptos y para hacer regalos lujosos a las personas situadas en posiciones clave para conceder permisos para construir macro-urbanizaciones (a lo Marbella o Estepona). El Estado no debe ayudar a aquellos que cuando las cosas van bien defraudan y que cuando las cosas van mal son los primeros en poner la mano para continuar ganando mucho dinero. Yo digo: ¡no con el dinero de mis impuestos! Porque... ¿de dónde recortará el gasto el Estado para que los defraudadores continuen aumentando el beneficio? ¿de la educación, de la sanidad, de las becas, congelando pensiones mínimas? Puede que el Gobierno Zapatero no aplique esta reducción del IVA (o si la aplica no recortará por aquí, o eso quiero creer), pero me temo que los gobiernos de Sarkozy o Berlusconi no tendrán ningún reparo en dejar de ingresar este dinero y, paralelamente para que no aumente su abultado deficit, destinar menos dinero a los servicios públicos que reciben los ciudadanos europeos.
Además de todas estas consecuencias, el pretendido objetivo de la medida, a mi entender, no se cumpliría, pues las empresas no rebajarían el precio final por eso de la ley del mercado: si el consumidor podía pagar el precio de un producto más el IVA (esto es X+0.16X) las empresas no van a querer prescindir de ese 16% de beneficios adicionales. El único resultado de esta medida es que los consumidores continuaremos pagando lo mismo (quizas algo menos por eso de mantener la farsa) y las empresas se llevarán el dinero que en la actualidad va a parar a los servicios públicos (como la educación, la sanidad) o a otras obras del Estado como infraestructuras, pensiones o apoyo al I+D+i. Peor (casi) imposible.
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