viernes, 5 de septiembre de 2008

El juez Garzón y las víctimas de la Guerra y la Dictadura

Treinta y tres años, treinta y tres años hace ya de la muerte del dictador, y treinta de la llegada de la Democracia. Sesenta y nueve son los años desde el final de la Guerra Civil. Ahora, en 2008, el juez Garzón quiere investigar sobre las víctimas de la Guerra y la Dictadura.

Las víctimas del lado naZional fueron honradas y tratadas de mártires, las iglesias lucían placas recordando a todos los ciudadanos del pueblo en cuestión muertos a manos de los republicanos. Aún hoy las muestran, con el orgullo de muchos obispos y de alcaldes del Partido Popular. Las víctimas del lado republicano, del lado defensor del gobierno constitucional, fueron calificadas de traidoras a España y fueron enterradas en fosas comunes y muchas de ellas continúan allí, sin que sus familiares hayan podido despedirse dignamente de sus cuerpos. Si el proyecto de Garzón se realiza finalmente, esta vergonzosa situación puede llegar a su fin. Se estipula que son muchos miles de muertos los que siguen en paradero desconocido. Y ya hace más de 70 años. Muchos estados latinoamericanos, que sufrieron dictaduras mucho más tarde que España, caso de Chile o Argentina, parecen más interesados en investigar y castigar a los culpables que España. Y eso que sus democracias, en teoría, no están tan avanzadas como la española (opinión que comparto, no sin precisar que en el tema de tratar el pasado con justicia parecen tomar ventaja los latinos).

En este estado europeo, donde todos presumen de demócratas, muchos se escandalizan al haber descubierto los planes del famoso juez, pues consideran que es volver a los fantasmas del pasado, que es perder el tiempo con asuntos inútiles. Sin embargo, mi humilde opinión es que hasta que no se destapen y se juzguen todas los crímenes ocultos de la Guerra Civil y del Franquismo, el país no acabará de consolidar la democracia. Y sí, creo que la etapa de la Transición, en su significado más amplio, aún no ha acabado. No puede haber acabado porque los culpables del desastre de la Guerra y de 40 años de dictadura han quedado impunes, porque sus delitos han quedado aparcados y metidos en una amnesia forzosa. Porque los culpables de que España haya pasado de ser una de las potencias más avanzadas a ser un territorio oscuro y medieval no han recibido desaprobaciones consonantes con el mal que hicieron a España, ese país que tanto decían defender.

La falsa amnesia adoptada de forma unánime por el pueblo español durante la Transición y perpetuada hasta nuestros días fue una forma acertada de reducir el riesgo de la reaparición del conflicto bélico tras el fin del Franquismo, también fue una forma acertada de conciliar en parte a las dos españas. Esas dos españas que a día de hoy siguen muy vivas, tal y como se ha visto en la pasada legislatura, pero que conviven en paz. Un gran logro. Sin embargo, repito, no se puede permitir que una de las grandes democracias de Europa y del mundo haya perdonado a los dictadores y haya traicionado a los defensores de la democracia de los años 30 (y 40, 50, 60 y 70). Se ha de investigar, abrir las fosas comunes, acabar con los numerosos monumentos franquistas que se encuentran en mil y una ciudades de España. Eso se hizo en Alemania con el nazismo, en Italia con el fascismo, se está haciendo en Chile con la dictadura de Pinochet. ¿A caso los españoles nos merecemos menos?

Y para acabar, los sectores sociales que se oponen a esta actuación judicial alegando que es reabrir heridas del pasado (cuando lo que hace realmente es cerrarlas por siempre) están negando a miles de españoles un entierro digno y a miles de familias la paz de saber que, por fin, sus seres queridos descansan en paz. Mientras tanto, consideran prioritario que los niños catalanes puedan aprender matemáticas en castellano y no en catalán (cuando todos saben ambas lenguas) y dicen que es una vulneración a los derechos del niño. No obstante, parece que no es una vulneración de los derechos del niño el hecho de que durante la Guerra y el Franquismo miles de niños quedasen huérfanos y marcados de "rojos" de por vida desde pequeños, causando traumas que aún sufren. En caso de que sí que crean que eso fue una vulneración de tales derechos, no entiendo cómo no pueden apoyar a Garzón en un proyecto que puede aportar el único remedio posible a todas estas personas ya ancianas. Yo lo considero enormemente hipócrita, pues no haber podido enterrar dignamente ni lavar el nombre de tus familiares es algo que produce mucha más intranquilidad que utilizar una de las lenguas que sabes para aprender.

Artículo interesante sobre el tema: El miedo al conocimiento histórico, por Ángel Viñas en El País

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