domingo, 18 de abril de 2010

El deber de conocer el catalán

Parece que una de las cosas que se van a caer del Estatut va a ser el deber de conocer el catalán. Este, bajo mi criterio, es un punto de vital importancia (si es que no es el principal) porque la reforma de este articulo puede suponer el fin del modelo de sociedad catalana que funciona desde hace décadas: la inmersión lingüística. Y es que si el Tribunal Constitucional dice que conocer el catalán no es un deber, la consecuencia directa es que la inmersión lingüística es anticonstitucional y, por tanto, tendran que haber en Cataluña escuelas para catalanoparlantes y escuelas para castellanoparlantes. Este hecho supondría el fin de la Cataluña que hoy conocemos, de la Cataluña cohesionada y sin conflictos entre las dos grandes comunidades lingüísticas. Pasaríamos a tener un modelo más parecido al vasco, donde la sociedad está clarísimamente polarizada entre los que saben vasco y los que no saben, creando así un país partido por la mitad en el que los conflictos y los choques entre bloques abundan. ¿Es esta la Cataluña que nos merecemos? Yo digo claramente que no. Si no fuese por la inmersión lingüística seguramente mi catalán sería muchísimo peor al que tengo ahora mismo y me sentiría incómodo a la hora de hablarlo/escribirlo y de escucharlo/leerlo. Para vivir en mi ciudad metropolitana puede que no me suponga muchos conflictos, pero a la hora de salir de esta realidad suburbial e ir a la capital o a cualquier otra ciudad del país me haría sentir inferior y menos catalán que los demás. Me haría sentir extranjero en mi propia tierra, Cataluña. No pienso aceptarlo. Este argumento no sirve para los demás ciudadanos de España para atacar la inmersión lingüística (tal y como hacen) pues, pese a este sistema, todos los catalanes sabemos leer, escribir y entender el castellano. Y es que es gracias a la inmersión lingüística que muchos catalanoparlantes sienten la primera necesidad de entender el castellano, pues al entrar en contacto los niños catalanoparlantes con los castellanoparlantes, los primeros ven que necesitan también el castellano para poder comunicarse con sus amigos y los segundos también ven necesario al catalán para poder hablar con sus compañeros de clase. Esto, haciendo guetos en la escuela, no pasaría.

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